—Aetwud, tus habilidades, pueden contrarrestar de manera perfecta las dos habilidades anteriores, y tu poder de combate es bastante formidable. No puedo negar que eres un verdadero oponente. Cualquier otro rey tal vez ya habría caído bajo tu golpe mortal, —dijo Simón, resonando directamente en Aetwud y en las almas de esos sesenta seres de nivel sagrado.
—Sin embargo, mi habilidad de dominio no se limita tan solo a dos habilidades, además tengo este ataque, el Estallido del Mar Celestial. En el