En el rostro de Ximena se reflejó al instante una expresión de disgusto.
Simón se volteó para mirar y vio a un hombre de unos treinta años, vestido con un traje de marca y luciendo un Rolex en la muñeca, acompañado de dos mujeres muy llamativas y seguido por cuatro secuaces, que caminaban con total arrogancia hacia ellos.
—¿Quién es ese? — preguntó Simón en voz muy baja a María, a su lado.
María susurró en el oído de Simón: —Es el pretendiente de Ximena, se llama Alfeo. Ella no está interesada e