La escolopendra, se balanceaba lentamente, con pasos pesados y firmes, acercándose con firmeza a Simón.
Su lanza se mecía en la profunda penumbra, estaba listo para atacar en cualquier momento.
Simón estaba analizando la situación con precaución.
La habilidad de esta escolopendra superaba su imaginación: devorar energía espiritual y fortalecerse aún más. Esta capacidad era rara en sus experiencias previas.
Respiró muy hondo, su mirada se tornó aguda de inmediato.
Levantó la mano y un relámpag