—Venerando, ¿puedes dejar de molestarme ya, por favor? — Amparo gritó muy furiosa.
El hombre llamado Venerando se rio con desprecio y dijo: —¿Molestarte? Eres mi novia, ¿cómo que molestar? ¿O es que quieres hacerte la inocente ahora delante de este tonto?
—Eres un verdadero desgraciado. — Amparo estaba tan enojada que se le puso roja la cara y le gritó furiosamente a Venerando.
Venerando no le dio gran importancia y se puso a mirar a Simón detenidamente de arriba abajo.
Simón frunció el ceño muy