Esos jóvenes, de verdad son demasiado ingenuos.
Su lucha contra la Hermandad de la Unión era muy intensa, ya había llegado al punto crucial, de no poder detenerse hasta que uno de los dos lados muriera.
La Hermandad lo había intentado asesinar repetidamente, y él no tenía más remedio que solo contraatacar.
Esto era una cuestión de vida o muerte, sus acciones no eran simples provocaciones, y mucho menos un simple juego de niños.
Estos jóvenes no entendían nada en lo absoluto, metiéndose en una si