Simón abrió la puerta del coche, bajó y se acercó a su conductor, diciendo fríamente:
—Golpéalo de regreso.
—¿Ah? —El conductor miró a Simón con gran sorpresa.
Simón frunció el ceño con asombro y dijo: —Te golpearon, ¿no vas a devolver el golpe?
—Ese es el coche del General Vélez, es el chofer del General Vélez.
El chofer de Simón, con una expresión de consternación total, se veía molesto
pero no se atrevía a decir nada en lo absoluto. Aunque también trabajaba en la residencia presidencial, so