Al ver el impresionante poder de su maestro, Koldo y los demás discípulos estallaron en grandes aplausos, con expresiones de orgullo y admiración.
Cada uno de los cuervos negros era comparable a una pequeña bomba, y al lanzarse en centenares, su impacto no debía subestimarse.
Simón blandió la espada Lumiosa, que estalló en un resplandor de relámpagos, desatando un feroz rayo que salió disparado.
Su formidable energía eléctrica fue canalizada de inmediato a través de la espada Lumiosa.
Primero