Esa aura que se desataba como un cruel tirano hizo que Matías afirmara con indiferencia.
Solo esa aura ya era comparable a su Paisaje Montañero, Simón, realmente era el oponente más fuerte que había encontrado en toda su vida.
Las auras de dos Dominios Sagrados se enfrentaban entre sí, haciendo que el mundo cambiara instantáneamente de color, que el río se levantara en olas furiosas y que las montañas temblaran.
Matías dijo con calma: —Realmente eres muy fuerte, pero el próximo golpe que reciba