Al ver la desolación en Juan, Brais fue el primero en darse cuenta de que algo andaba mal.
—¿Qué pasa? ¿Qué ha ocurrido? — preguntó.
El teléfono de Juan cayó de su mano al suelo estrepitosamente, su rostro cada vez más lleno de miedo.
El hecho de que su padre estuviera tan ansioso y furioso, y que hubiera alarmado a Salvador, le hizo comprender profundamente que la persona frente a él no era tan simple como parecía. Sabía muy bien que había metido la pata.
Brais y los demás, al ver a Juan tan ne