—¡Simón, tu fin ha llegado, prepárate para morir!
Tiberio lanzó un rugido furioso y, sin más palabras, soltó la flecha. En ese preciso instante, un agudo sonido —¡whoosh! —resonó en el aire, mientras la flecha de color rojo sangre se disparaba directo hacia Simón. Alrededor de la flecha, una espesa energía oscura se acumuló de manera rápida, formando así un torbellino de color rojo sangre en el aire.
Simón recitó una invocación en un tono de voz baja, y al instante desató luz del dios dragón, go