Simón tomó la mano de la mujer y respondió: —Sí, me llamo Simón, un placer conocerte.
La mujer, con los ojos ligeramente enrojecidos y una sonrisa brillante en el rostro, contestó: —Me llamo Eleonora, mucho gusto, soy de la Unión América.
—Ah, la Unión América es un país muy interesante,— dijo Simón, asintiendo con la cabeza.
—Tal vez lo sea,— respondió ella con una ligera sonrisa.
Después de ese breve intercambio, ambos cayeron en un silencio cómodo. Simón sacó el periódico de turismo que había