Simón y el equipo de Wilfrido continuaron conversando mientras avanzaban hasta salir de la selva virgen. Una vez afuera, Simón condujo su vehículo y, realizando dos viajes de ida y vuelta, logró llevar a los siete miembros de la expedición de regreso a Solara.
En el interior de un lujoso restaurante, Simón tomó el menú y se lo entregó a Wilfrido con una sonrisa en el rostro.
—Capitán Wilfrido, esta vez me ha permitido experimentar la belleza y la grandeza de la selva virgen de una manera que jam