La fuente de poder de un cuerpo proviene de sus cimientos óseos. Pasaron treinta días, cuando Simón abrió los ojos, y sintió que todo su cuerpo emitía una energía indescriptible. Tomó una pieza de jade que había sobre la mesa y, con un ligero apretón, la hizo polvo.
Esta fuerza era varias veces más potente que la de antes. Al ver esto, Simón se sintió asombrado, pero de inmediato la sorpresa se transformó en alegría. En ese momento, el celular de Tándor sonó.
—Tándor, ¿cómo va todo allá?
—Simón,