Capitulo 1942
Simón lo confirmó y respondió:

—Sí, es en efecto cierto.

Miguel, sentado en una esquina, no dejaba de temblar. Lucia lo miró brevemente, y Miguel, molesto, exclamó:

—¿Qué me miras? Mi cabeza sigue hecha un verdadero lío, no me preguntes nada.

Simón, calmado, preguntó:

—¿Podemos irnos ya?

Lucia respondió:

—Debido a la gravedad de este caso, y según la información disponible hasta ahora, me temo que tendrán que esperar un poco más.

—De acuerdo, esperaremos lo que sea necesario.

C
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