Punto de vista de Selene
Llegó a la habitación a las nueve.
No era la oficina. No era una habitación neutral. Llamó a la puerta, que no había cerrado con llave, pues cerrarla habría significado algo que no quería decir.
"Pasa", dije.
Parecía cansado. No el cansancio de un largo día, sino el de algo que llevaba cargando desde hacía mucho tiempo y que ahora, sin importar si había un lugar cómodo donde dejarlo o no, había tomado una decisión.
Se sentó en la silla frente a la ventana. No en la cama