~ MAREU ~
Al día siguiente, desperté con dos certezas.
La primera: mi cuerpo había sido reemplazado por una versión de mí hecha de gelatina.
La segunda: estaba lo suficientemente viva para odiar eso con convicción.
El ala hospitalaria me había dado de alta con un discurso que sonaba demasiado simple para quien había pasado la noche anterior casi convirtiéndose en noticia de periódico: hidratación, sombra, nada de calor, nada de alcohol, nada de "esfuerzo innecesario". Lo que, en vocabulario méd