~ MAREU ~
Esa mañana llamé a mi mamá.
No porque creyera que iba a contestar con la dulzura de una madre en película de domingo.
Llamé porque, después de todo lo que pasó, necesitaba confirmar algo —cualquier cosa— que me anclara a una realidad anterior a París, a noviazgo de mentirita, a suegra que me empujó una tarjeta en el bolsillo y a rumores sobre mi familia en quiebra.
El teléfono llamó.
Llamó.
Llamó.
Nada.
Está bien.
Preferí creer que era solo eso: yo que debería haber tenido un poquito