El teatro no tenía salida de emergencia para vergüenza.
Suzane estaba demasiado cerca. Demasiado confiada. Su perfume invadió mi espacio personal como si tuviera derecho de estar ahí.
"¡Sabía que eras tú!", repitió, los ojos brillando con esa satisfacción predatoria. "¿Por qué saliste corriendo?"
Porque eres una chismosa profesional y prefiero lanzarme de un edificio a volver a ser tema en la mesa del comedor de la familia.
"Suzane", dije, forzando una sonrisa que dolía en los músculos de la ca