~ MAREU ~
Ese lunes, cuando fui a visitar a Rômulo en su oficina, lo encontré de pie, cerca de la ventana, con la camisa impecable y ese aire de hombre que siempre parece que acaba de salir de una columna social... incluso cuando está trabajando. Cuando me vio, su rostro cambió a una sonrisa inmediata.
"Oye."
Vino hasta mí sin prisa, pero también sin vacilación. Sostuvo mi rostro con las dos manos como si fuera algo delicado y me besó.
Un beso breve, dulce, que tenía la tranquilidad de quien no