~ BIANCA ~
Entré a la sede de Bellucci como quien entra a casa y, por un segundo, casi olvidé que oficialmente no debería estar ahí.
El lobby tenía el mismo ritmo de siempre, gente demasiado apurada para mirar a los lados, credenciales golpeando en el pecho, pantallas exhibiendo números que fingían estabilidad.
—¿Ni apartada dejas de venir aquí?
La voz vino de mi derecha, con ese tono de broma que solo existe cuando la persona conoce tu nivel de adicción al trabajo.
Mia.
Estaba con un vaso