~ BIANCA ~
La casa entera pareció entrar en conspiración.
No de una forma mágica — de una forma práctica, italiana, casi militar. Martina no hizo fiesta, no hizo alarde, no hizo demasiadas preguntas. Solo se arremangó como quien dice: bien, vamos a hacer esto correctamente.
Y, por algunos minutos, dejé que ella condujera.
—Te vas a quedar aquí —dijo Martina, empujándome hacia una silla de la cocina con una firmeza cariñosa—. Y vas a tomar agua.
—No estoy enferma —murmuré, obedeciendo de tod