~ BIANCA ~
—Entonces, ¿está soltera?
La voz de Dante cortó el silencio de mi oficina, cargada de esa curiosidad inconveniente que siempre tenía cuando se trataba de mujeres bonitas.
Era lunes, hora del almuerzo. Mia y Dante estaban sentados en el sofá pequeño cerca de la ventana, rodeados por envases de comida tailandesa que habíamos pedido. Yo estaba en mi escritorio, moviendo distraídamente mi propio plato sin realmente comer.
Le había pedido a Dante que investigara a Renata. Discretamente