~ BIANCA ~
—¡Nosotros decidimos esperar!
Las palabras quedaron suspendidas en el aire entre nosotros, y me descubrí mirando fijamente a Nico, sosteniendo su mirada por un largo segundo.
Y entonces estallé en carcajadas.
No pude controlarme. La risa vino desde el fondo de mi estómago, alta y descontrolada, haciendo eco en las paredes del baño diminuto.
—¿Decidimos esperar? —repetí entre risas, apenas pudiendo respirar—. Por el amor de Dios, Nico, ¡no es como si fuéramos adolescentes vírgenes