~ MARCO ~
Estaba organizando la comida en la encimera de la cocina cuando escuché los pasos de Maitê bajando la escalera. Me volteé para saludarla, pero las palabras murieron en mi garganta cuando la vi.
Estaba blanca como el papel. Completamente pálida, con una expresión que mezclaba shock y miedo de una forma que me hizo abandonar inmediatamente lo que estaba haciendo.
—¿Qué pasó?
Me miró, después al sobre que sostenía en las manos con tanto cuidado que parecía temer que pudiera explotar en cualquier momento.
—Mi padre me dejó un mensaje.
Hizo una pausa, tragando saliva antes de continuar, su voz saliendo más frágil.
—No puedo abrirlo. No puedo leerlo.
Fruncí el ceño, tratando de entender qué la estaba trabando. Era solo un sobre, una carta.
—¿Por qué?
Maitê miró el sobre nuevamente, como si contuviera algo peligroso.
—¿Y si es algo malo? —preguntó, su voz quebrándose ligeramente—. ¿Y si lo último de él es algo malo? Todavía puede desencadenarme una crisis de ansiedad que