~ MARCO ~
—¿Maitê? —murmuré, observándola parada en el umbral de la puerta como si estuviera a punto de entrar a casa mientras yo estaba saliendo.
Tenía los ojos rojos que delataban que había estado llorando, el cabello ligeramente despeinado como si hubiera pasado las manos por él repetidas veces, y una expresión de quien estaba profundamente cansada. Pero no era solo cansancio físico: había un agotamiento emocional grabado en cada línea de su rostro, una fatiga que parecía venir del alma y e