~ MAITÊ ~
Mi consciencia volvió gradualmente, como si estuviera emergiendo de aguas profundas. Por primera vez en días, lograba pensar con claridad, sin la niebla constante de los sedantes. Parpadeé varias veces, intentando enfocar mi visión, y percibí que estaba sentada en una silla confortable de cuero suave.
Cuando finalmente logré levantar la cabeza y mirar al frente, me encontré con un perfecto par de ojos azules que me miraban de vuelta. Marco estaba sentado frente a mí, vistiendo una camisa social blanca con las mangas arremangadas, el cabello ligeramente despeinado como si él también acabara de despertar. Había una expresión de alivio evidente en su rostro, mezclada con algo que parecía preocupación genuina.
—¿Dónde estoy? —pregunté, mi voz saliendo ronca después de tanto tiempo sin hablar claramente.
—¿En este momento? —respondió Marco con una pequeña sonrisa—. En algún lugar sobre el Atlántico.
—¿Atlántico? ¿Atlántico? —repetí, confundida, intentando procesar esa informa