~ MAITÊ ~
Más de treinta horas. Ese fue el tiempo que duró nuestro viaje de regreso a Argentina, contando el vuelo internacional, las escalas interminables y las esperas en aeropuertos que parecían arrastrarse por una eternidad. Y durante todo ese tiempo, fuimos invadidos por un silencio que sofocaba.
No era el silencio cómodo que habíamos aprendido a compartir durante nuestra semana de paraíso. Era algo pesado, incómodo, cargado de todo lo que no se dijo y de todo lo que no podría decirse. In