Velik se marchó casi veinte minutos después.
Wilson lo acompañó hasta la salida y permaneció afuera incluso después de que el vehículo arrancó, observando cómo desaparecía lentamente al final de la calle. Ariadna seguía junto al ventanal del salón con las fotografías entre las manos y los brazos tensos contra el pecho. Apenas podía apartar la vista de las imágenes. Dante cargando a Amelia. Dante mirando constantemente detrás de él. Dante con el rostro más endurecido y agotado de lo que jamás lo