Cada quien por su lado.
— bienvenidos señor y señora McMillan, les hemos arreglado una suite nupcial maravillosa—dice una atenta mujer de unos cuarenta y cinco años. Ambos agradecemos pero cuando estamos parados frente al ascensor un botones se lamenta de que el mismo está fallando y debemos tomar las escaleras. Prometen arreglarlo pronto. Phill se queja pero pronto entiende y accedemos subir las escaleras hasta nuestra suite. El botones va delante de nosotros con nuestro equipaje y Phill va haciendo una llamada con s