—¿Quién diría que esta tontería me costaría tanto?—musito Gil aproximandose a uno de los sofás para dejarse caer, cruzo una pierna y coloco codo para apoyar su mentón sobre su puño.
—Nadie te metió en este problema, fuiste tú solo, aunque me parece que aún puedes dar marcha atrás, no es tarde para...
—Ni pensarlo, mi padre ya esta planeando una fiesta para anunciar nuestro compromiso—expreso Gil cruzándose de brazos.
—Bien, si no piensas retractarte, entonces dime ¿Estás dispuesto a darle lo