Capitulo 11.
Capitulo 11.
Mientras comíamos no he dicho ni una sola palabra y él tampoco me ha dicho nada a mí. He de decir que es un hombre perfecto, no se puede ser más perfecto, la verdad. Es como un Dios hecho hombre. Esa camiseta blanca que se le ajusta perfectamente a su torso, esos brazos musculados, ese pantalón vaquero desgastado que resalta su trasero y que me hace perder la razón. ¿Pero qué me pasa? parezco una adolescente con las hormonas alborotadas.
¡Ay Dios! Espero que no haya notado como