Todos estaban en el tribunal, a Catherine la habían apresado unos guardias de seguridad, porque intentó escaparse. El juez estaba revisando las pruebas, imágenes de Mateo con moretones en su cuerpo.
—Estamos aquí para decidir el futuro del pequeño Mateo Lambert —habló, el silencio inundó la sala—. Su madre lo secuestró cuando el mundo descubrió la verdad. Necesito escuchar a los testigos, por favor, ¿la acusada tiene testigos?
—¡Ni siquiera me dejaron buscar!
—No tienes familiares, Catherine