Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOV: Mariana
No dormí. Fingí hacerlo, manteniendo la respiración rítmica para que Elías dejara de vigilarme desde su sillón, pero mi mente estaba corriendo a mil por hora. Tenía la carta pegada al pecho. Sentía el borde del papel rozándome la piel, torturándome.







