POV: Mariana
Caterina me esperaba en el vestíbulo del segundo piso. Al verme temblar, soltó una exclamación.
—¡Por Dios, muchacha, estás helada! —dijo, quitándome el abrigo mojado—. Toma, ve al baño de invitados y sécate. Me imaginé que llegarías mojada pero jamás pensé que llegarías calada hasta los huesos. Te dejé en el lavabo una toalla y una blusa de seda limpia para que no te resfríes. El estudio de pintura está al final del pasillo del segundo piso, la puerta de la izquierda. Entra y ve r