No pudo dormir, Evanora no dejó de pensar en todas las represalias que podría llegar a tener su error, ¿cómo es que pudo ser tan tonta como para no darse cuenta de lo que había hecho? No lo comprendía, y no tenía la mínima intención de salir de la habitación. Pero una de las sirvientas le dijo que su esposo Marcel, la estaba esperando en el comedor para desayunar a solas.
Los empleados estaban más que intrigados, hacía muchos años que sus jefes no desayunaban juntos, y es que Marcel siempre es