Evanora estaba tan sorprendida como Marcel, las cosas se les habían salido de control, su mano temblaba y su corazón le latía con fuerza, no podía creer que su primer beso se lo hubiese dado su cuñado, el padre de sus sobrinos, el ex esposo de su hermana, el hombre que Reyna había amado con toda su alma. Ahora se sentía como una persona nefasta.
—Lo siento —murmuró ella cuando pudo recuperar la voz.
El problema radicaba en que era Marcel quien se encontraba confundido, para empezar, no tenía