Capítulo 69.- Lágrimas de felicidad.
—Todo listo, ya nos está esperando.
—Me asombra tu eficiencia esposo. —digo con sarcasmo.
—Te das cuenta de que eres tú la que empieza, luego no te estés quejando.
Pisa el acelerador y vamos camino hasta el consultorio donde atiende su amigo.
Minutos después llegamos a lo que parece una quinta. Rodrigo estaciona el auto y nos bajamos para ingresar.
En la entrada donde se supone que es la sala de recibo se encuentra la recepción.
—Buenas tardes, ¿En qué les puedo ayudar? —saluda la chica con ama