Capítulo 58. Auditoría sorpresa.
— ¡Elena! Ay hermana no tienes idea lo feliz que me hace verte. ¿Cómo está el inútil de mi cuñado?
— No le digas de esa forma, sabes muy bien que la ha pasado muy mal estos días, se aburre tanto que si lo descuidamos es capaz de arrojarse del techo al suelo.
— Si quiere lo puedo ayudar. — Lo miro con el ceño fruncido porque es capaz de hacerlo. — Estoy haciendo un chiste, cómo crees. Descuida hablaré con él y veo si lo alegro un poco ¿Tú que harás?
— Por favor, creo que le vendrá muy bien ch