¿Eres mi príncipe azul? ¿Mi caballero de brillante armadura?
Amelia
El señor Finch se aclara la garganta antes de colocar un maletín de cuero sobre la superficie de la mesa. Manteniendo una mirada seria y el ceño fruncido, saca una serie de documentos que coloca delante de mí. Sé bien qué, una vez que los lea, no habrá marcha atrás, las cosas cambiarán para mí y para Sebastián. Pero esto es algo que necesito hacer.
—¿Mi madre sabía de esto? —pregunto antes de tomar los papeles.
—Sí —dice y deja