La vida se agota, mi vida se esfuma entre mis dedos.
Freya
Abro los ojos sintiendo que los párpados me pesan. Mi mente es como si saliera de una nebulosa que mantuvo en pausa por muchas horas. El techo blanco me devuelve una claridad que me lastima y me obliga a entrecerrarlos un instante. Intento moverme, pero un latido punzante en la cien me clava de nuevo a la almohada. Por un segundo, el silencio es absoluto, y en medio del vacío busco dentro de mi cabeza los recuerdos de la noche.
El frío