Las miradas de Matteo y Aurora exudaban amor y felicidad en ese momento. Agradecían en silencio por la vida de su hijo, por lo fuerte que fue ante todas las circunstancias de los últimos días.
— Nuestro pequeño Vincenzo, fuerte como su mamá. — Matteo dijo mientras las lágrimas corrían por su rostro. Una vez más, la pose de Don se desvanecía ante aquella a quien entregó su corazón, incluso cuando luchaba contra ello. — Gracias, Aurora. Gracias por darme el honor de ser amado por ti y de ser padr