Las manos de Cassandra temblaban mientras sostenía la prueba de embarazo.
Su corazón latía desbocado, como si fuera a salírsele del pecho en cualquier momento.
—Lo sabía… —susurró, con la voz quebrada por la angustia, en el interior del lujoso baño. Sus ojos dorados se llenaron de lágrimas que amenazaban con desbordarse.
Clack~
Tras el sonido de la puerta del baño al abrirse.
Frente a ella, la alta figura de Marco Fiorentino, su mejor amigo de la infancia, aguardando con una ansiedad no