El sol radiante del nuevo día se filtraba por las ramas del frondoso árbol, bajo el, una mesa de jardín, donde fue servido el desayuno de las gemelas.
Sin embargo, Cassandra observó que las niñas no parecían muy contentas, desde que las despertó esa mañana y comenzó a prepararlas para iniciar su agenda. Había algo en ellas que la inquietaba.
—¿No tienen apetito? —les preguntó Cassandra, sentándose en una silla frente a las gemelas.
—No es eso… —hizo un puchero Cristal, mientras con el t