Capítulo 36: En los brazos de papá.
El salón de las cámaras de seguridad, dentro del Club, estaba iluminado por las pantallas parpadeantes.
Angelo Fiorentino ingresó, Antonio Rossi, su amigo y dueño del Club, lo seguía de cerca, consciente de la seriedad de tal situación.
—¡Empiecen a revisar todos los videos! —exigió Angelo, mirando a los hombres que se movían con nerviosismo. Su voz resonó en la habitación con una exigencia escalofriante.
—Las gemelas, Clara y Cristal Fiorentino, se han perdido en mi Club, y necesita