Capítulo 21: No merecen tu desprecio.
El CEO Fiorentino, se volvió hacia esa mujer, su mirada afilada como una daga.
Con un movimiento rápido, la agarró de la boca, obligándola a callar.
Se inclinó, su aliento contra el rostro de Cassandra, impregnado de desprecio, y susurró:
—¿Crees que puedes meterte?, te recuerdo, la educación de estas niñas recae totalmente en mis manos —los finos ojos azules de ese hombre, sin darle oportunidad a Cassandra de reaccionar—. Y una cosa más, no me hables así delante de mis hijas. Recuerda tu