Capítulo 131: Obsequio a mi prometida.
—Siempre he estado enamorado de ti —confesó el italiano de cabellera rubia.
Los ojos dorados de la mujer, se abrieron en gran manera, su expresión llena de incredulidad, ella no lo podía creer.
Cassandra de inmediato se alejó de Marco, afortunadamente para él, el local se encontraba vacío, a excepción del personal.
—¿Recuerdas el "salons de thé" que visitamos en París hace seis años?, era una agradable primavera, estabas en la semana de tu cumpleaños —sonrió Marco ignorando por completo