Más tarde esa mañana, Lydia apareció en la puerta de Stacy y la cerró tras de sí. Luego se sentó.
Su expresión era diferente a la habitual. No estaba preocupada, sino cautelosa. Como alguien que está a punto de decir algo importante y quiere expresarlo con claridad.
"Necesito contarte algo", dice Lydia.
"Algo que debería haberte contado hace semanas".
Stacy deja el bolígrafo y la mira atentamente.
"Cuéntame".
"Cuando Richard me pidió que trabajara contigo", dice Lydia, "me dio una lista".
"¿Qué