Stacy se quedó paralizada. Le dio un vuelco el corazón. Abrió los ojos de par en par. Gerard estaba de pie frente a ella. Se miraron un instante.
Una larga pausa.
"En Londres", comenzó con cuidado. "Había alguien. Alguien en quien confiaba plenamente. Que tenía acceso total a todo: mis dispositivos, mis contraseñas, mis contactos legales, mi trabajo".
Stacy permaneció inmóvil.
"Se fue", dijo. "Le pedí que se fuera y me dijo que ya tenía el vuelo reservado".
Una pausa.
"Le creí".
Stacy observó s