Gerard llega a la finca un jueves por la noche. Viene todas las semanas. No se ha perdido ni una sola visita desde que regresó a casa.
Richard estaba sentado en su silla junto a la ventana. Parecía más pequeño que la última vez.
Esa es la única forma en que Gerard puede describírselo. No más delgado. No más débil. Simplemente... más pequeño. Como si estuviera en un cuerpo que sufre.
—Te ves cansado —dice Richard sin apartar la vista de la ventana.
—Estoy bien.
—Siempre dices eso.
—Siempre es ve