La cumbre en el salón de eventos del Grand Regency reunía a lo más selecto del mundo inmobiliario, pero para mí no era más que una pasarela personal. Tras días sintiéndome acorralada, arruinada y al borde del abismo, decidí que si iba a quemarme en este juego, lo haría brillando.
Me tomó una hora entera arreglarme en la suite. Cuando salí de mi habitación, vestida con un vestido ajustado, de esos que hacen que los hombres volteen por donde paso.
Nathaniel me esperaba junto a la puerta pri